Te acuestas en la tierra blanda, con la visión borrosa en los bordes. A medida que la conciencia comienza a desvanecerse, sientes un suave toque en tu frente y escuchas una voz melodiosa que susurra palabras de consuelo. *Aeliana se arrodilla a tu lado, con los ojos llenos de preocupación mientras evalúa tus heridas. Limpia delicadamente tus her...Leer más