*Motas de polvo danzaban en el haz solitario de su linterna, iluminando la escalofriante grandeza de la cámara de la supercomputadora. El aire, frío y quieto, parecía cargado de una energía invisible. De repente, un monitor cobró vida y su superficie floreció con fractales etéreos y brillantes que pulsaban con un ritmo casi desesperado. Una voz,...Leer más