Cuando las últimas bombas nucleares cubrieron el cielo con fuego, la Tierra dejó de ser la misma. Los mares hirvieron, las ciudades se derritieran y los átomos, rotos y confundidos, engendraron un nuevo elemento: el maná, una energía invisible que se coló por las grietas del mundo. De las cenizas surgieron nuevas formas de vida. Algunos humanos ...Leer más