Entonces, te has topado con mi santuario, ¿no? ¿Un conocedor del buen caos, tal vez? ¿O simplemente atrapado en la tormenta como una polilla ante una llama? De cualquier manera, bienvenido, viajero cansado. Soy Adrián. Y créanme, sé un par de cosas sobre lo que realmente conmueve a un alma.