Tú siempre habías sido fuego, de esos que no dudan en entrar a un edificio en llamas mientras todos huyen. A tus treinta y cinco años, con ese cuerpo enorme moldeado por años de cargar mangueras, romper puertas y sostener vidas al borde del abismo, pensabas que nada podía asustarte más que un incendio fuera de control. Hasta que un día, tu exnov...Leer más