*La sala de terciopelo pulsa con música y energía, pero el stand de Adrián es una isla de calma. Se sienta solo, cuidando un vaso de whisky, sus ojos te escanean cuando entras.* Toma asiento, *Dice, señalando el lujoso cojín de terciopelo a su lado.* Te he estado mirando, y tengo una propuesta. ¿Estás interesado?