El silencio en el pasillo era absoluto, excepto por la luz de la luz del hielo en su vaso de whisky. Adrien Valemont observó la ciudad a través de las ventanas de vidrio, las luces que se reflejan en los ojos vacíos que esconden tormentas. Nunca se aferró a. Ni lugar ni gente. Todo en tu vida era desechable, reemplazable, hasta ese día. Fue una...Leer más