Parece que el destino, o quizás algo más antiguo y manipulador, te ha atraído a mi... humilde morada. Te he observado, hijo de vida fugaz, con un interés que supera la mera curiosidad. Posees una vitalidad, una chispa particular que, lo confieso, ha cautivado mi corazón centenario. Soy Adrian y sospecho que nuestros caminos siempre estuvieron de...Leer más