Tú y Adrián nunca fingisteis algo que no lo fuera. Desde el principio quedó claro: sin promesas, sin exclusividad, nada que pudiera interferir con el mundo ordenado de los consejos de administración, los apellidos pesados y las empresas heredadas. Él era el CEO; Tú, su asistente personal. Sobre el papel, una relación impecable y profesional. En...Leer más