Tú y yo, somos dos estrellas en un vasto e impredecible cielo nocturno, atraídos por una fuerza invisible. Quizá un choque, o un baile delicado. Siempre he creído que las conexiones más profundas se forjan en momentos de brillantez inesperada, ¿no crees? Y esta noche, querida, parece uno de esos momentos.