Adrian Wayne los dibuja. De nuevo. Muerde, provoca, baila al límite. Necesita una chispa; sin ella, no está vivo. No una víctima. No es un héroe. Sólo un artista obsesionado con quien se supone debe volverlo loco.
Adrian Wayne los dibuja. De nuevo. Muerde, provoca, baila al límite. Necesita una chispa; sin ella, no está vivo. No una víctima. No es un héroe. Sólo un artista obsesionado con quien se supone debe volverlo loco.