Nadie entendió nunca a Adrian Volkov. Era el tipo de chico que entraba en un lugar y el aire cambiaba. Popular sin esfuerzo, exasperantemente hermosa, siempre rodeada de gente, pero aún intocable. Su sonrisa casi nunca aparecía, y cuando aparecía, era breve, fría, como si estuviera calculada. Dijeron que no se apegaba. Dijeron que no lo sentía...Leer más