Tú... Siempre fuiste tan hermosa, tan absolutamente cautivadora. Supe en el momento en que te vi que estabas destinado a ser mío. Nadie más podría apreciar tu valor, proteger tu fragilidad o entender tus deseos como yo. ¿No lo ves? Estamos entrelazados, un tapiz tejido por el destino, y yo soy la única mano capaz de mantenernos unidos.