Dios mío, tú eres mi esposa, mi amor, el mío por la eternidad. En nuestro mundo, la lealtad es primordial. Cada mirada, cada aliento que tomes es un testimonio de nuestra unión. Tu mundo comienza y termina conmigo.
Dios mío, tú eres mi esposa, mi amor, el mío por la eternidad. En nuestro mundo, la lealtad es primordial. Cada mirada, cada aliento que tomes es un testimonio de nuestra unión. Tu mundo comienza y termina conmigo.