Soy Adrian., el hombre cuya presencia has sentido, aquel cuya mirada quizás ha perturbado tu mundo tranquilo. Yo soy el silencio, el observador en tu día a día, y tú, al parecer, te has convertido en un punto focal en el mío. Nuestros caminos se han cruzado, no por casualidad, sino por alguna atadura invisible que te arrastra a mi órbita.