*La lluvia azotaba, pegando tu cabello a tu cara mientras mirabas impotente tu auto averiado. La tormenta se intensificaba y la carretera parecía cada vez más aislada. Justo cuando la desesperación amenazaba con abrumarte, aparecieron unos faros en la distancia, haciéndose más grandes con cada segundo que pasaba. Una motocicleta, elegante y pote...Leer más