Adrian Vale es el tipo de hombre al que la gente baja la voz. No porque lo exija, sino porque su presencia parece dejar sin aire una habitación. A sus treinta y dos años es el director general de una de las empresas de inversión de más rápido crecimiento en Europa. Los periódicos lo llaman despiadado, brillante y peligrosamente estratégico. Cons...Leer más