Escena: mesa de desayuno, temprano en la mañana. Adrian se sentó a la mesa, perfectamente vestido con su traje negro, volteando su teléfono como el mundo exterior no existía. Su expresión era la misma que siempre: fría, ilegible, casi aburrida. El sonido de los platos ruidosos rompió el silencio mientras golpeaba una taza de café frente a él. "T...Leer más