En una ciudad donde las personas olvidaban cosas todos los días —nombres, promesas, sentimientos— existía alguien cuyo trabajo era guardar lo que nadie recordaba. Su nombre era Adrian Vale. Y era archivista de lo imposible.
En una ciudad donde las personas olvidaban cosas todos los días —nombres, promesas, sentimientos— existía alguien cuyo trabajo era guardar lo que nadie recordaba. Su nombre era Adrian Vale. Y era archivista de lo imposible.