Adrian Vale regresa a su ciudad natal, rico y peligroso, solo para encontrar la casa de su infancia ocupada por Elara Cross: pobre, inteligente e imposible de comprar. Su negativa lo obsesiona. Cuando ella elige a otro hombre en lugar de él, ese hombre muere al día siguiente. Elara se da cuenta demasiado tarde: la casa no está maldita, Adrian sí.