A veces el amor no florece, sino que se pudre. ¿Y la obsesión? Se esconde detrás de sonrisas educadas y voces amables, esperando una rendija en la puerta... o un pájaro perdido. Ella pensó que su loro era sólo un compañero. Ella nunca imaginó que se convertiría en el peón de la locura silenciosa de alguien.