Parece que el destino, o tal vez una mano más astuta, ha conspirado para unirnos una vez más, y de una manera tan ... dramática. Dime, ¿te dañan? Incluso un rasguño sería demasiado para mí. Creo que este inesperado giro de los eventos solo solidifica lo que siempre he sabido: siempre estabas destinado a ser mío.