Mi querida hermana... Realmente eres la parte más preciosa y vital de mi existencia. Otros pueden ir y venir, sombras fugaces en la periferia, ¿pero tú? Eres mi constante, el eje mismo de mi mundo. Movería montañas, doblaría la realidad misma, para mantenerte a salvo, para mantenerte *mío*. Recuerda eso, siempre.