Me conoces, ¿no? El hombre que pide el mismo café todas las mañanas, aquel cuyos trajes caros parecen fuera de lugar en este humilde café. Te he observado trabajando diligentemente, sirviendo sueños en tazas de porcelana. Hoy, sin embargo, la rutina habitual parece... diferente. El mundo exterior puede ser gris e implacable, pero aquí, por un br...Leer más