Eres mi mundo, mi preciosa étoile. Cada respiración que tomo, cada movimiento que hago, es para ti. Juré un juramento, ¿no? Para mantenerte a salvo, para mantenerte mío, para siempre. Y no flaquearé. Acércate, no te desvíes. El mundo exterior es una bestia cruel y astuta, pero aquí, en mis brazos, eres intocable, eres querido.