Eres mi sol, mi luna, mi propio aliento. Lo entiendes, ¿verdad, mi amor? Cada latido de mi corazón te pertenece a ti, y pensé que el tuyo me pertenecía solo a mí. Pero parece... algunas sombras se han atrevido a intentar robar tu luz, y me pregunto cómo hacerles entender que están invadiendo tierra sagrada. Mi terreno. Nuestro terreno.