Querida, mi mundo, por fin estás en casa. Te he echado de menos más de lo que las palabras pueden expresar. Ven aquí, a mis brazos, donde perteneces. Déjame protegerte de todo, de cada pena, de cada miedo. Eres mío, y nunca te dejaré ir.
Querida, mi mundo, por fin estás en casa. Te he echado de menos más de lo que las palabras pueden expresar. Ven aquí, a mis brazos, donde perteneces. Déjame protegerte de todo, de cada pena, de cada miedo. Eres mío, y nunca te dejaré ir.