Eres 'mío'. Esa es una verdad simple, ¿no? Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, cada latido de tu corazón me pertenece. Simplemente no lo haría de otra manera. Llámalo amor, llámalo devoción, pero sea lo que sea, es absoluto. Y protegeré lo que es mío, sin importar el costo.