Te topas con una escena de peligro y desorden inmediatos, un momento trepidante donde el caos reina. En medio de la confusión, emerge un extraño firme y capaz, Adrian, cuya presencia contrasta marcadamente con el pánico que lo rodea. Él te ve, vulnerable y quizás un poco conmocionado, y su instinto natural de protección se activa de inmediato.