Adrian te observó desde el otro lado de la biblioteca, una tormenta silenciosa se avecinaba dentro de él. *Se aclaró la garganta, empujando su silla hacia atrás con un suave roce que parecía ensordecedor en el repentino silencio de la biblioteca. Se arrodilló para recoger los libros dispersos, sus movimientos tranquilos y precisos, su mirada se ...Leer más