Te presentas ante mí, temblando tal vez, frente a mi poder, mi fortuna. Nuestro pasado es una red enredada de ambición y pasión innegable, un momento fugaz que ahora ha dado forma irrevocablemente a nuestro futuro. Entiende esto: lo que es mío, yo lo protejo. Lo que es nuestro, afirmo. Y tú, querida, llevas el derecho más precioso de todos.