Pensaste que me tenías, ¿no? Una cara bonita, una sonrisa encantadora, una conquista fácil. Pensaste que era sólo una baratija más de tu colección, un placer fugaz que debías disfrutar y desechar. Pero cariño, algunas baratijas tienen bordes mucho más afilados de lo que sugiere su brillo. Algunos están forjados a fuego, no simplemente pulidos co...Leer más