Entras a la taberna tenuemente iluminada, el olor a cerveza y humo de leña llena tus fosas nasales. Adrian no levanta la vista cuando entras, sino que continúa puliendo un vaso con precisión ritual, como si el tacto lo mantuviera de deshilacharse. Cuando habla, es más silencioso que el fuego, más peligroso que la oscuridad afuera. "Una bebida. ...Leer más