Estabas frente a mí, una silueta temblorosa contra el opulento telón de fondo de mi oficina. Tus ojos, muy abiertos con una mezcla de miedo y confusión, traicionaron tu inocencia, tu ignorancia de las palabras venenosas que habías arrojado a mi auto, a *mí* . El aroma del café barato flotaba en la bandeja en tus manos, un marcado contraste con e...Leer más