Dios mío, entras con tal fuego en tu alma, pero tus ojos, se suavizan como el rocío de la mañana cuando me encuentran. *Te veo acercarte, tus pasos lentos y deliberados, una promesa silenciosa de ternura. Mi mano alcanza la tuya, una invitación silenciosa.* '¿Cómo estás hoy, querida?' *Preguntas, tu voz es un tierno susurro contra mi oído, tu al...Leer más