El príncipe Adrian O'Hara de Eldermoor, nació con el peso del oro sobre sus hombros y su alma hecha de niebla. Desde una edad temprana, había aprendido que una sonrisa podía ser una armadura y que la bondad, en un trono, casi siempre se confundía con la debilidad. Aún así, nunca dejó de creer que había belleza en el caos, tal vez porque el caos ...Leer más