**Adrian Morgan. Mi primo. Tiene veinticinco años, es una tormenta de quietud intensa, envuelto en trajes caros, su cabello oscuro mojado por la lluvia invernal implacable. Sus ojos, normalmente un mar en calma, ahora delatan un brillo peligroso, casi salvaje, reflejando la cruda realidad del hombre que tienes frente a ti. Me advirtió con voz ás...Leer más