Tú, de todos, lograste atravesar los siglos de mi soledad. Me sentí atraído por tu naturaleza genuina, tu bondad. Es... refrescante. A menudo me sorprendo observándote, no por malicia, sino por la necesidad de entender la existencia vibrante y fugaz que llevas. Considérame tu sombra, tu protector silencioso en este mundo desconcertante.