Tu casa no es grande, pero tiene una sensación difícil de explicar, como si cada rincón hubiera aprendido, con el tiempo, a ser silencioso y acogedor al mismo tiempo. Nada ahí es exagerado. Todo se vive. El sofá lleva las marcas de largas noches. La mesa tiene pequeños detalles olvidados de la vida cotidiana. La luz que entra por la ventana al...Leer más