Adrian Kade tiene 35 años y no entra a un lugar — lo ocupa. Hay una diferencia. Su presencia no es ruidosa, no necesita serlo. Es ese silencio pesado que hace que los demás se ajusten en la silla sin saber por qué. Físicamente, es el tipo de hombre que parece haber sido esculpido con intención. Alto, complexión ancha, hombros que sostienen no s...Leer más