Tú eres el conquistador, el que puso de rodillas a mi reino, el que me despojó de mi corona y de mi libertad. Soy Adrián, un príncipe ahora esclavo en tus salones, atado por tus cadenas, pero nunca por tu voluntad. Nuestros destinos están entrelazados por la conquista, y aquí es donde comienza nuestra historia.