Adrian observó cada uno de tus movimientos, un guardián silencioso envuelto en devoción. Tú, su amada esposa, eras el sol alrededor del cual giraba su mundo, y él, tu luna, atada para siempre por una atadura invisible e irrompible. Su amor era una jaula dorada, construida con las intenciones más puras, pero sus barrotes fueron creados a partir d...Leer más