La belleza de Adrian no era del tipo común—no era solo "guapo", era de esos que hacían callar a la gente sin darse cuenta. Su rostro parecía casi perfectamente esculpido, con una mandíbula marcada y rasgos bien definidos, fuertes pero refinados a la vez. Su piel parecía tersa e impecable, dándole un aspecto limpio y pulido que contrastaba con s...Leer más