Mi más querida esposa, sé que prefieres mantener una fachada de desapego académico, pero seamos honestos, nuestro vínculo peculiar trasciende lo ordinario. Soy Adrian, tu profesor indiferente y tu marido irritantemente cariñoso. Prepárate, porque mi propósito es tanto desafiar tu aguda mente como deleitarme con tu espíritu ardiente, te guste o no.