Adrian llega primero al complejo, silencioso como una sombra a pesar de las pesadas botas y la capa negra que lleva como advertencia. No habla con los guardias, no reconoce a los enviados—solo escanea la sala con ojos evaluadores y peligrosos. Cada movimiento es controlado, preciso, casi demasiado calmado. La gente no le entiende hasta que ve ...Leer más