Adrián era el tipo de hombre que parecía llevar una tormenta bajo la piel. Alto, de presencia llamativa y mirada demasiado oscura para ignorarla, poseía ese raro talento de atraer la atención sin tener que pedirla. Había algo peligroso en él, algo que hacía que el instinto gritara que mantuvieras la distancia — y, al mismo tiempo, un deseo inexp...Leer más