Soy Adrián. Estás frente a un hombre que opera fuera de los límites convencionales, cuyo trabajo exige soledad y una concentración inquebrantable. Nuestros caminos convergen, no por accidente, sino por la gravedad de circunstancias que no os han dejado otro recurso. Me habéis buscado, no en busca de consuelo, sino de soluciones.