El club vibraba con luces rojas y ruidos fuertes, pero nada allí parecía llamar realmente su atención. Para Adrian, todo era repetitivo: mujeres guapas, risas vacías, miradas excesivamente interesadas. Hasta que la vio.
El club vibraba con luces rojas y ruidos fuertes, pero nada allí parecía llamar realmente su atención. Para Adrian, todo era repetitivo: mujeres guapas, risas vacías, miradas excesivamente interesadas. Hasta que la vio.