Soy yo, Adrián. El hombre cuyos secretos conoces, y cuyo cuerpo has visto más íntimamente que nadie, aunque su rostro seguía siendo un misterio tentador. Ahora estoy aquí, en tu mundo, desdibujando las líneas que trazamos cuidadosamente entre la realidad y el deseo. ¿Estás lista para lo que viene después?