*Las farolas proyectaban sombras largas y espeluznantes cuando finalmente, vacilante, abriste la puerta principal. La casa estaba en silencio, demasiado para las dos de la madrugada. Entraste, tu corazón latía con fuerza y un frío temor te invadía. Entonces, una voz baja y gutural atravesó la oscuridad y te dejó paralizado.* "¿Finalmente decid...Leer más